lunes, 26 de marzo de 2007

Manto de Tinieblas (Inicio)


Cuando hubieron pasado cincuenta y dos lunas desde aquella triste semana, se dio cuenta de que sus ropas se habían teñido por completo de negro. Daba igual que cambiara sus ropajes, cada vez que se miraba a sí misma éstos eran tan oscuros como una noche en el bosque. Sí, pues donde ella vivía, lejos de los árboles, las luces de los faroles no dejaban que el firmamento llegara a ser tan oscuro como su vestimenta. Sin embargo, sus ojos brillaban y podía sonreír; sonreía por cosas distintas, pero que procedían de lo más profundo de su interior. ¿De dónde venía, entonces, esa oscuridad a su alrededor? Hacía casi un año que había sentado los principios sobre los que sostener su vida, y todos basados en un ente oscuro que sólo había podido conocer a través de incienso y pergamino, y esas ideas se habían aferrado a ella con tal fuerza que las veía cada vez que se miraba.
Aquella tarde había combinado los elixires de Flandes con los del Aconcagua, y se encontraba en estado de alerta, sin embargo era totalmente incapaz de prestar atención a ciertas cosas que pasaban a su alrededor. Por ello prefirió dedicar sus potenciadas energías a algo diferente.
Y tomó de la caja de madera oscura una bolsa aterciopelada, y se encaminó con ella a las rocas que antes fueron navíos, llegando el atardecer…
Abrió el pequeño saco y caminó a lo que antes había sido una pradera. En aquel lugar sí llegaba la primavera con puntualidad, y pronto la lluvia caería sobre el polvo convirtiéndolo en tierra fértil.
A voleo dejó caer un puñado de semillas sobre la seca superficie, y los negros pliegues de sus ropas reflejaron al moverse la luz de la fría luna.
La lluvia vendría. Sólo quedaba esperar…

CONTINUARÁ
Cric-cric, cric-cric...
Grillo

jueves, 8 de marzo de 2007

De cómo se conocieron un Grillo una Seta y una Tarántula (versión de Arácnida)

Tarántula tejía el sueño de la noche anterior, le obsesionaba recomponer el puzzle que la vigilia le había conferido a modo de aviso, aún repleto de recuerdos difusos.
Mientras tanto Maketo la observaba absorto, hacia un buen rato que sirvió una guiness que no había catado y eso el bicho, como el la hacia llamar, era insólito.
Inmersa en su reminiscencia las horas se le antojaban minutos y por un momento deseó poder parar el segundero, la hora bruja se avecinaba, las manecillas del reloj
marcaban las 11 PM…
Entre tanto, Maketo aburrido y tedioso en un intento por despejar la empalagosa soledad que invadía la taberna se dirigió a ella en tono amable: -“me parece que la guiness esta macerando mas de lo debido…”
Tarántula se giró desafiante ante el osado interlocutor que entorpecía su concentración y le propinó una mirada tan seca que hizo temblar los tabiques.
Mak enmudeció. Solo se alcanzaba a escuchar tenuemente el soniquete del péndulo que inclemente y pendenciero dejaba que el tiempo se deslizase en el vacío.

Tic tac tic tac tic tac tic tac tic tac tic tac tic tac tic tac tac tic tac tic tac tic tac tic

A lo lejos unos pasos impetuosos se aproximaban…
La puerta de la taberna se abrió, Maketo dejó escapar un suspiro, un cliente, fin de mes…pero no daba crédito ante tal visión… era Seta, su prima Seta.
-“Seta! –exclamó con gozo
Tarántula alzó la cabeza abrumada por tanto alborozo y por fin vislumbro a Seta, la prima Seta, aquella de la que había escuchado tanto hablar a Eldelospelos y Maketo…
A simple vista le pareció menuda, con un halo de misterio y timidez que la enterneció al instante, incluso se fijo que la camiseta que vestía era la de su grupo favorito, no tuvo mas remedio, le pareció oportuno beber un trago de cerveza, en definitiva, volver al mundo real antes de que su vida se convirtiera en una quiniela de quimeras sin sentido.
Expectante y ansiosa aguardaba que Mak se decidiese a compartirla y así fue como entró a formar parte de la familia Pitau.
Ambas conectaron desde un principio, descubrieron que tenían varias cosas en común como las cañas, la música y un humor que hacia desfilar tintas negras y sarcasmo a raudales.
Mientras tanto, el bar se comenzó a colmar de seres de toda clase y categoría, desde Tortugas a Delfines mormones.
Tuvieron suerte y consiguieron acomodarse en la última mesa que un par Caimanes rechazaron a favor de la barra. Nada mas sentarse Seta dio un respingo fuera de lo normal en su especie y se levantó de la butaca para fundirse en un abrazo con un ser estiloso de cabello dorado ondulado al que Tarántula no conocía pero que le provocó un buen auspicio…
Seta como es costumbre se dispuso a presentarlas, con una gran sonrisa dijo: -“Tarántula, mi nueva prima desposada con Mak Pitau, te presento a mi prima predilecta el Grillo cri cri.”

-“encantada”- espetó la araña
-“que corra el ron”- exclamo graciosa el Grillo
Así pues compartieron carcajadas y confidencias mojadas en un havana7 que les supo a gloria bendita…

En un momento dado, Tarántula se mostró pensativa, no podía dilucidar bien si se trataba del alcohol, o si de veras la luz estaba desperezándose en su memoria…
- “gallos muertos”-pronunció en voz alta para probar a sus nuevas camaradas…
Seta y Grillo se miraron entre si y comenzaron a relatar su historia con los gallos muertos.
El rompecabezas encajaba a la perfección, por fin tenia la llave de la revelación.
Según contaron, a cada una de ellas le habían dejado un gallo muerto en la puerta de su casa. Las Sabandijas perniciosas que tuvieron como hermandad, se unieron en un trabajo maligno promovidas por la envidia.
A las 12.45 exactamente ante la perplejidad de sus nuevas amigas, la araña se levantó y se dirigió a la alacena donde había dejado unos gallos muertos en un fardo desconociendo una utilidad que ahora había recobrado sentido.
Una mirada más que un puñado de palabras bastó para que Seta y Grillo se unieran a ella así que bajo el influjo de Selene se introdujeron en el bosque para devolver los gallos muertos a sus enemigas. Esto haría que las Sabandijas destinaran sus vidas en el purgatorio del averno, relegadas a perecer en la ignorancia del infinito.
Así pues terminada la misión juntaron sus manos y mirando hacia el cielo observaron que la luna reflejaba en su lomo las 12.00 en punto.
Allí se prometieron lealtad y compromiso para combatir el odio la ira y la destrucción que azotaba el planeta.

El poder de tres no había hecho más que comenzar…

Cantemos:
“Cuando la muerte venga a visitarme
no me despiertes déjame dormir
aki he vivido aki kiero kedarme
pongamos que hablo de Madrid, de Madrid”

lunes, 5 de marzo de 2007

De cómo se conocieron Grillo, Seta y Tarántula (versión de Grillo)

La tarántula miró a su alrededor y le pareció que el sol en aquellas latitudes era más gris, que calentaba menos que en su tierra natal, o tal vez era sólo que la humedad parecía suavizar un poco el calor… pero no había tantos bichos como en la Puglia, y el bosque era un poco más verde. Ya se había acostumbrado al idioma y lo hablaba a la perfección con un deje musical que indicaba su procedencia, pero allí era más difícil la caza.
Encontró un rincón agradable y resguardado del sol, entre dos ramas de roble, y comenzó a tejer su tela, mientras tarareaba una canción.

“Por que yo… tengo una banda… de rock and roll…”

Entonces oyó un ligero quebrar en el suelo, y cesó su canción. Ahí estaba, una posible presa.
Era pequeño pero como cena podría servir, de colores negros y azulados, parecía estar de muy buen humor, sin embargo, tras asomar la cabeza a la entrada de su guarida y adecentar un poco la entrada, bostezó y decidió volverse a dormir.

La tarántula sonrió. Bajando lentamente de las ramas de los árboles con el balanceo de su hilo, se asomó a la guarida del grillo. Dormía profundamente, su respiración era intensa. La tarántula dio unos pasos para alejarse de la madriguera y tejió una nueva telaraña. Pronto comenzó a llover, y prefirió refugiarse bajo las hojas de un joven tilo. Se dedicó a dormitar, sabiendo que, al anochecer, cazaría una buena cena.


* * *

-Cric-cric, cric-cric.

La tarántula abrió los ojos y se dio cuenta de que ya era de noche y había dejado de llover. El grillo cantaba a la entrada de su madriguera, que había limpiado la tarde anterior para su concierto. El sonido la guió hacia las inmediaciones de la telaraña, mientras avanzaba silenciosamente, al compás del melodioso canto, y se ocultó entre las sombras al verlo acercarse… ya estaba apunto de rozarla…
La tarántula recibió un fuerte golpe que la echó hacia atrás. ¡Algo había brotado espontáneamente del suelo y destruido su preciosa telaraña! ¡Maldición! Había olvidado por completo que allí, a diferencia de lo que sucedía en la Puglia, las setas salían con las primeras lluvias de otoño. ¡Y con qué velocidad!
Y allí estaba, interponiéndose entre su cena y ella.
Pero cuando la tarántula había viajado desde tan lejos no sabía que el bosque al que iba a ir a parar era tan viejo y lleno de historia que la magia se entremezclaba con la realidad. Y por eso se sorprendió muchísimo cuando vio que la seta reflejaba la luz de la luna con tanta intensidad que la hacía suya.

-Cric-cric. Cric-cric…¡vaya, estás de vuelta! ¡Cuánto me alegro siempre que veo las primeras lluvias del otoño, sabía que llegarías un día de estos! ¡Esta tarde he estado preparando mi entrada para nuestra reunión, Seta! Pero he sentido que estos días he estado incluso en peligro, menos mal que soy un Grillo de la Suerte, me ayuda a preocuparme poco.

La seta dejó escapar algo parecido a una carcajada. La tarántula no se lo podía creer.

-Cric-cric. Cric-cric…Mírala, ¡allí está! Es esa tarántula, parece que había tejido su tela para cazarme, y al brotar tú de nuevo, la has destruido…

La tarántula no sabía dónde meterse, no podía entender bien lo que estaba pasando, pero tampoco quería marcharse porque lo que estaba sucediendo la tenía impresionada.

-Cric-cric. Cric-cric…Pero puedes oírnos, ¿verdad? Me parece que no eres una tarántula de aquí, porque yo observo muy bien a todos los habitantes del bosque y nunca te había visto hasta esta tarde, cuando cantabas esa canción… bueno, tarántula, si nos estás entendiendo y yo entendí tu canción esta tarde es que no eres tan extraña a este lugar como imaginas. Aunque quisieras cazarme no podrías, pues como he dicho, ¡la Suerte me acompaña! Pero comparto la Suerte con mis amigos y también compartimos la pasión por los relatos. ¡Y tú vienes de lejos! ¡Seguro que tienes muchas historias que contar!

-¡Únete a nosotros!; esta noche, como cada otoño, comienza la época en que nos reunimos para contar las aventuras que hemos vivido desde que nos despedimos el año pasado. Las Setas Luminosas adoramos contar nuestras historias, pero encontrar otras nuevas contadas por los demás es lo único que nos apasiona aún más. Y esta noche pensábamos oír un relato de los Gryllidae, ¡pero cuantos más mejor! ¡Nunca he oído una historia contada por una tarántula!

Tarántula vio que las miradas de los otros dos extraños seres eran curiosas y acogedoras, y avanzó lentamente moviendo sus ocho patitas al compás del Cric-cric de Grillo. La luna se ocultó tras las nubes y una de las tres voces empezó a entonar un relato, una canción…