lunes, 5 de marzo de 2007

De cómo se conocieron Grillo, Seta y Tarántula (versión de Grillo)

La tarántula miró a su alrededor y le pareció que el sol en aquellas latitudes era más gris, que calentaba menos que en su tierra natal, o tal vez era sólo que la humedad parecía suavizar un poco el calor… pero no había tantos bichos como en la Puglia, y el bosque era un poco más verde. Ya se había acostumbrado al idioma y lo hablaba a la perfección con un deje musical que indicaba su procedencia, pero allí era más difícil la caza.
Encontró un rincón agradable y resguardado del sol, entre dos ramas de roble, y comenzó a tejer su tela, mientras tarareaba una canción.

“Por que yo… tengo una banda… de rock and roll…”

Entonces oyó un ligero quebrar en el suelo, y cesó su canción. Ahí estaba, una posible presa.
Era pequeño pero como cena podría servir, de colores negros y azulados, parecía estar de muy buen humor, sin embargo, tras asomar la cabeza a la entrada de su guarida y adecentar un poco la entrada, bostezó y decidió volverse a dormir.

La tarántula sonrió. Bajando lentamente de las ramas de los árboles con el balanceo de su hilo, se asomó a la guarida del grillo. Dormía profundamente, su respiración era intensa. La tarántula dio unos pasos para alejarse de la madriguera y tejió una nueva telaraña. Pronto comenzó a llover, y prefirió refugiarse bajo las hojas de un joven tilo. Se dedicó a dormitar, sabiendo que, al anochecer, cazaría una buena cena.


* * *

-Cric-cric, cric-cric.

La tarántula abrió los ojos y se dio cuenta de que ya era de noche y había dejado de llover. El grillo cantaba a la entrada de su madriguera, que había limpiado la tarde anterior para su concierto. El sonido la guió hacia las inmediaciones de la telaraña, mientras avanzaba silenciosamente, al compás del melodioso canto, y se ocultó entre las sombras al verlo acercarse… ya estaba apunto de rozarla…
La tarántula recibió un fuerte golpe que la echó hacia atrás. ¡Algo había brotado espontáneamente del suelo y destruido su preciosa telaraña! ¡Maldición! Había olvidado por completo que allí, a diferencia de lo que sucedía en la Puglia, las setas salían con las primeras lluvias de otoño. ¡Y con qué velocidad!
Y allí estaba, interponiéndose entre su cena y ella.
Pero cuando la tarántula había viajado desde tan lejos no sabía que el bosque al que iba a ir a parar era tan viejo y lleno de historia que la magia se entremezclaba con la realidad. Y por eso se sorprendió muchísimo cuando vio que la seta reflejaba la luz de la luna con tanta intensidad que la hacía suya.

-Cric-cric. Cric-cric…¡vaya, estás de vuelta! ¡Cuánto me alegro siempre que veo las primeras lluvias del otoño, sabía que llegarías un día de estos! ¡Esta tarde he estado preparando mi entrada para nuestra reunión, Seta! Pero he sentido que estos días he estado incluso en peligro, menos mal que soy un Grillo de la Suerte, me ayuda a preocuparme poco.

La seta dejó escapar algo parecido a una carcajada. La tarántula no se lo podía creer.

-Cric-cric. Cric-cric…Mírala, ¡allí está! Es esa tarántula, parece que había tejido su tela para cazarme, y al brotar tú de nuevo, la has destruido…

La tarántula no sabía dónde meterse, no podía entender bien lo que estaba pasando, pero tampoco quería marcharse porque lo que estaba sucediendo la tenía impresionada.

-Cric-cric. Cric-cric…Pero puedes oírnos, ¿verdad? Me parece que no eres una tarántula de aquí, porque yo observo muy bien a todos los habitantes del bosque y nunca te había visto hasta esta tarde, cuando cantabas esa canción… bueno, tarántula, si nos estás entendiendo y yo entendí tu canción esta tarde es que no eres tan extraña a este lugar como imaginas. Aunque quisieras cazarme no podrías, pues como he dicho, ¡la Suerte me acompaña! Pero comparto la Suerte con mis amigos y también compartimos la pasión por los relatos. ¡Y tú vienes de lejos! ¡Seguro que tienes muchas historias que contar!

-¡Únete a nosotros!; esta noche, como cada otoño, comienza la época en que nos reunimos para contar las aventuras que hemos vivido desde que nos despedimos el año pasado. Las Setas Luminosas adoramos contar nuestras historias, pero encontrar otras nuevas contadas por los demás es lo único que nos apasiona aún más. Y esta noche pensábamos oír un relato de los Gryllidae, ¡pero cuantos más mejor! ¡Nunca he oído una historia contada por una tarántula!

Tarántula vio que las miradas de los otros dos extraños seres eran curiosas y acogedoras, y avanzó lentamente moviendo sus ocho patitas al compás del Cric-cric de Grillo. La luna se ocultó tras las nubes y una de las tres voces empezó a entonar un relato, una canción…

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